Novia Real
Paula
Paula se casó en un edificio histórico de Barcelona. Su vestido tiene el cuerpo trabajado pliegue a pliegue en mikado, para lograr una sensación de equilibrio, y una falda de gasa que fluye, ligera y natural.
Mikado, pliegue a pliegue.
La parte superior del vestido es un trabajo de paciencia: mikado plisado a mano, pliegue a pliegue, hasta dar con el grosor y la inclinación exactos para que el tejido envuelva el cuerpo con precisión. El mikado tiene cuerpo y estructura propios, y aprovecharlos para moldear el torso sin añadir rigidez es un trabajo minucioso. El resultado es una sensación de equilibrio: un cuerpo ajustado que sostiene la figura sin apretarla, con el plisado como único —y suficiente— relieve.


La falda de gasa, que fluye.
Frente a la estructura del mikado, la falda introduce el contraste: gasa ligera que cae y se mueve con naturalidad, prolongando el cuerpo en una línea fluida. La misma gasa aparece en la banda que desciende por la espalda, vaporosa, acompañando el movimiento. Dos tejidos opuestos —uno con cuerpo, otro etéreo— que juntos definen el carácter del vestido.

Técnica, tiempo y un equipo detrás.
Detrás del vestido de Paula hay lo que la fotografía no muestra: técnica, tiempo, conocimiento, personalización y un equipo que lo hace posible. Paula se casó en un edificio histórico de Barcelona, donde la piedra antigua puso el contraste perfecto a un vestido de líneas contemporáneas. Una pieza pensada para ella, hecha a mano, en la que cada pliegue tiene una razón.
